Depende del ritmo interior, del estrés inicial y del descanso posterior. En algunos, los efectos duran horas; en otros, se anclan días.
Suelen estabilizarse tras 3–6 sesiones, mientras el cuerpo se adapta a su nuevo equilibrio frecuencial.
El MedBed funciona como “entrenamiento vibratorio”: sesión a sesión, el cuerpo mantiene más la coherencia energética. La regularidad se traduce en sueño reparador, mejor enfoque y paz profunda.
El estilo de vida influye: hidratación, respiración, alimentación consciente y naturaleza sostienen la continuidad. No promete milagros; propone un reaprendizaje gradual de la vitalidad. Según la Ley 31, actúa en el bienestar energético y emocional, sin pretensión médica.


