No. No provoca dependencia fisiológica ni psicológica. Se basa en resonancia, no en estimulación artificial. No carga al sistema nervioso.
Cada sesión es una actualización vibratoria; el cuerpo recuerda su plano energético y gana autonomía. Con el tiempo, se pueden espaciar las sesiones.
Invita a equilibrio y autonomía, no a dependencia. Según la Ley 31, es apoyo vibratorio natural hacia la coherencia interior.


