En las horas posteriores, el cuerpo continúa integrando las frecuencias recibidas. El campo energético permanece activo durante varias horas, a veces hasta el día siguiente. Puede sentirse un calor interno suave, una fatiga reparadora o, por el contrario, una vitalidad renovada.
Se recomienda beber abundante agua para facilitar la circulación electromagnética y la eliminación de toxinas. Algunas personas notan un sueño más profundo o sueños más claros. Estos efectos dan fe del proceso de armonización.
También pueden aparecer ajustes emocionales: mayor sensibilidad, momentos de introspección o necesidad de silencio. Todo ello es normal. Al recobrar la coherencia, el cuerpo suelta lo que ya no necesita.
Según la Ley 31, estas reacciones pertenecen al bienestar vibratorio y no constituyen efectos terapéuticos en el sentido médico.


