Durante los primeros días, muchas personas sienten mayor necesidad de reposo: siestas, momentos de soledad o ganas de ralentizar el ritmo.
El cuerpo dedica su energía a la integración vibratoria, lo que requiere soltar algunas actividades habituales. Es esencial escucharse y no forzarse durante este periodo.
Concederse tiempo libre y priorizar actividades suaves (lectura, meditación, paseo lento) ayuda a acompañar la adaptación. Esta mayor necesidad de descanso no es debilidad, sino un indicador de transformación interior positiva.


