En los primeros contactos, algunas personas notan cambios en el apetito —puede aumentar o disminuir temporalmente—.
El metabolismo, influenciado por la nueva vibración, ajusta sus necesidades. En algunos casos surge preferencia por alimentos más sanos o ligeros.
Es un fenómeno natural que refleja el deseo del cuerpo de encontrar mayor armonía. Conviene respetar estas variaciones sin forzar, priorizando siempre una alimentación equilibrada e hidratante.
Con el tiempo, el apetito se estabiliza y refleja mejor las necesidades reales del organismo.


