Puede sentirse un leve temblor o vibración sutil en el interior del cuerpo.
Aunque al principio sorprenda, simplemente traduce un alineamiento vibratorio profundo.
Se percibe principalmente en tórax, abdomen o piernas; no causa dolor, pero aporta sensación de vitalidad y movimiento interno.
Con la experiencia, estas micro-vibraciones se vuelven una señal tranquilizadora de que el proceso energético actúa con eficacia.


