Muchos usuarios notan cambios en su percepción visual tras las sesiones: los colores parecen más vivos y brillantes, casi luminosos.
Este efecto refleja una receptividad sensorial aumentada, estimulada por la reorganización de los campos energéticos. No es una ilusión, sino otra manera de interpretar el entorno por parte del cerebro y los sentidos.
También puede traducirse en mayor sensibilidad a la belleza de la naturaleza y del arte: una invitación a redescubrir el mundo con ojos nuevos, más atentos y maravillados.


